miércoles, 8 de diciembre de 2010

La leyenda del río del olvido

El río del olvido

La primera vez que fui a Galicia, mis amigos me llevaron al río del Olvido. Mis amigos me dijeron que los legionarios romanos, en los antiguos tiempos imperiales, habían querido invadir estas tierras, pero de aquí no habían pasado: paralizados por el pánico, se habían detenido a la orilla de este río. Y no lo habían atravesado nunca, porque quien cruza el río del Olvido llega a la otra orilla sin saber quién es ni de dónde viene.

Yo estaba empezando mi exilio en España, y pensé: si bastan las aguas de un río para borrar la memoria: ¿qué pasará conmigo, resto de naufragio, que atravesé toda una mar?

Pero yo había estado recorriendo los pueblecitos de Pontevedra y Orense, y había descubierto tabernas y cafés que se llamaban Uruguay o Venezuela o Mi Buenos Aires Querido y cantinas que ofrecían parrilladas o arepas, y por todas partes había banderines de Peñarol y Nacional y Boca Juniors, y todo eso era de los gallegos que habían regresado de América y sentían, ahora, la nostalgia al revés. Ellos se habían marchado de sus aldeas, exiliados como yo, aunque los hubiera corrido la economía y no la policía, y al cabo de muchos años estaban de vuelta en su tierra de origen, y nunca habían olvidado nada. Ni al irse, ni al estar, ni al volver: nunca habían olvidado nada. Y ahora tenían dos memorias y tenían dos patrias.


De El libro de los abrazos (1989) del escritor uruguayo Eduardo Galeano.


Al llegar las legiones de Decimo Junio Bruto, al margen izquierdo del río Limia en el año 137 a.d.C., en su empeño en conquistar la "Gallaecia" y probablemente al ver la belleza de sus paisajes, debieron pensar que se encontraban ante el legendario río Lethes. Según la leyenda en él bebían los muertos y perdían la memoria los mortales que lo atravesasen. Para romper en sus tropas el temor por la leyenda,atravesó el río y desde el otro lado fue llamando por sus nombres a sus soldados, consiguiendo con ello que cruzasen el río y poder seguir con sus conquistas. Por todos estos hechos a Décimo Junio Bruto se le puso el sobrenombre de “Galaicus” y a nuestro río Limia se le conoce desde entonces como el río del olvido.

“O río do Esquecemento”


El Emigrante es un microcuento del escritor méxicano Luis Felipe Lomelí. El texto íntegro es el siguiente:
« ¿Olvida usted algo? -¡Ojalá! »
Esta simple frase contituye el más corto relato jamás escrito en lengua española. Antes de su publicación en 2005 el relato más corto de la lengua española había sido El Dinosaurio, del escritor hondureño Augusto Monterroso.





Volver
Música: Carlos Gardel
Letra: Alfredo Le Pera


Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno...
Son las mismas que alumbraron
con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor...

Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor...
La vieja calle donde el eco dijo
tuya es su vida, tuyo es su querer,
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver...

Volver...
con la frente marchita,
las nieves del tiempo platearon mi sien...
Sentir...
que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada,
errante en las sombras,
te busca y te nombra.
Vivir...
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez...

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida...
Tengo miedo de las noches
que pobladas de recuerdos
encadenan mi soñar...

Pero el viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar...
Y aunque el olvido, que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guardo escondida una esperanza humilde
que es toda la fortuna de mi corazón.


Compuesto en 1935 y aparecido en la película "El día que me quieras".


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